DOSSIER commuter

Fragmento del dossier adjuntado al Premio de Creación Fotográfico «Luis Ksado» 2014

 
 
 
commuter

 

(persona que viaja a diario entre su hogar y el trabajo)

 

 

…el hombre está solo, y la máquina que él ha construido también lo está, 

y entre los dos no saben hacerlo todo ni todo junto, 

sino sólo lo que pueden, encontrando de vez en cuando momentos de coincidencia: 

todo lo que no está armoniosamente dirigido es, simplemente, vida.

 

El reverso de las imágenes. Azar y control en fotografía. 

Roberta Valtorta. Papel Alpha, Salamanca (1999).

 

 

 

 

 

Commuter pertenece a un grupo de trabajos en los que se reflexiona sobre el entorno inmediato, los límites de la “objetividad fotográfica” y la relación entre la palabra y la imagen.

Esta propuesta nace de un viaje diario en coche al trabajo. Un intento de documentar una experiencia, que por repetida se hace invisible pero por acumulación de tiempo y espacio adquiere proporciones sorprendentes.

El resultado es una nueva dimensión de la realidad. La fotografía directa desde el propio automóvil, a modo de prótesis o extensión de la propia cámara y sin manipulación digital se basta para estimular la imaginación del espectador que tendrá que descifrar el tiempo y el espacio del nuevo viaje que sólo él o ella emprenderá.

 

 

Este proceso de creación es un continuo si bien se aprecian dos partes diferenciadas:

 

  1. La primera consiste en tomar fotografías en ese espacio de tránsito diario y rutinario de una forma absolutamente intuitiva. A lo largo de los años, y aún hoy, impresiono carretes en b/n y color con una vieja cámara comprada en el rastro. La película no es revelada inmediatamente y así comienza una fase intermedia, un tiempo de reposo, de maduración y olvido. Cuando comienzo a digitalizar, el equivalente a positivar con ampliadora, el tiempo de la ilusión se transforma en angustia e incertidumbre. No sé todavía que trabajo va a salir. Voy de un extremo a otro del archivo que va creciendo sin saber hacia donde. Escucho lo que dicen las imágenes y trato de construir el relato al tiempo que lo voy entendiendo. No recuerdo muchas de las fotos y de las que sí, el esfuerzo y la búsqueda que las provocaron, un encuadre, un posible significado, nada tienen que ver con lo que persigo ahora. La desesperación por avanzar tan lentamente sólo puede ser combatida con resignación, paciencia y una forma de fe. No hay atajos, me concentro con obstinación en el trabajo mientras dura la espera.

  2. La otra parte de este proyecto comienza en un incierto momento en el que, inconscientemente, recupero algunos de los conceptos claves de las bases del “XI Premio de Creación Fotográfica Luis Ksado” leídas días atrás. Como si de un ejercicio de operaciones de conjuntos se tratase, dibujé el siguiente diagrama de Venn que paso a comentar:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Archivo commuter

 

Formado a lo largo de los años que llevo en el mismo destino laboral supone un corpus de 70 carretes, aproximadamente 5000 exposiciones, con la Olympus Pen SS-2. Esta cámara tiene la peculiaridad de ser de 1/2 negativo, es decir, en el espacio de  cada exposición caben dos. Por lo tanto en un carrete de 36 tendremos 72 imágenes.

 

Bases Premio

 

Después de una primera lectura de las bases, instintivamente, una serie de conflictos fueron resolviéndose del siguiente modo:

 

  • La denominación del Premio es de “Creación Fotográfica”, lo que abre las puertas a la investigación ingeniosa e inventiva del propio lenguaje fotográfico y del tema a tratar.

 

  •  “Las fotografías deberán componer una serie de un mínimo de 6 y de un máximo de 12, en formato 30x40 cm. (…) y se inscribirán dentro del (…) reportaje en general.” De este modo el marco de posibilidades formales queda muy limitado.

 

  • “No se admitirán imágenes de montajes, ni de manipulación digital.” Sin entrar con profundidad en ese complejo debate, lo único que me he permitido hacer es “mejorar y la mera corrección del aspecto general de la imagen”, tal como se admite en la fotografía de prensa.

 

El reto era convertir estas aparentes limitaciones de la libertad creadora en potenciadores de la creatividad.

 

 

Intersección entre Archivo y Discurso

 

En este espacio de diálogo se priorizó un subconjunto de imágenes en las que el inconsciente óptico tiene un protagonismo especial. Cada cámara y el proceso fotográfico que le corresponde genera “un espacio propio e inconsciente,” no intencionado, casual e incluso accidental ( entradas fortuitas de luz, grano de la emulsión, desenfoque relacionado con la construcción de la óptica, separación variable de los fotogramas, … ) que no sólo genera un tipo de imagen, también incide en el propio discurso y predetermina los resultados. 

 

Archivo y Bases

 

Es un lugar que también llamo el del “azar discursivo”. El respeto meticuloso de las bases y una observación creativa del archivo pueden generar “normas discursivas”. En este caso, el hecho de que la máquina fotográfica toma dos fotogramas verticales, en el lugar del fotograma horizontal habitual en los carretes de 135mm., se convierte en un elemento constructor del discurso como ya apuntábamos en el epígrafe anterior. A nivel formal, todo el trabajo está formado por exposiciones que van consecutivas en la tira de negativos. Conceptualmente se han seleccionado aquellas en las que la intención y la casualidad crean un espacio nuevo, transgresor, imprevisto o inesperado.

 

Discurso y Bases

 

En consonancia con lo hasta ahora expuesto, se hace necesario un texto que acompañe y legitime la propuesta explicando que el cumplimiento de las bases es total. Esto permite que el azar se pueda convertir en un elemento constructor del argumento de la obra. Evidenciando así la influencia de las bases en el propio discurso y viceversa. Por ejemplo, ¿dos fotogramas consecutivos que se presentan formando una unidad, ¿son una fotografía o dos? Sin interés por polemizar se presentan seis pares de imágenes que pueden ser consideradas como seis fotografías o doce.

 

Discurso

 

La fotografía por sí misma no puede mostrar con exactitud las formas ni los pliegues profundos de la realidad. El discurso fotográfico es, en este caso, una cooperación entre autor, tema y dispositivo fotográfico. Commuter no es un producto inmediato de la intención del autor. La técnica fotográfica, el tema y la intención documental bajo las aleatorias normas del azar se combinan para crear información, revelar una realidad improbable. ¿Su razón de existir? Sólo para que el autor pueda preguntar, ante nuestra cara de estupor,

¿qué es la fotografía?,

¿qué es la realidad?,

¿qué es el arte?